
Un informe elaborado a partir de datos del INDEC advierte que el empleo informal continúa creciendo y afecta al 65,8% de los trabajadores por cuenta propia. En algunas ciudades del norte del país, la proporción supera el 85%.
La informalidad laboral continúa en aumento en la Argentina y ya alcanza al 45% de los trabajadores, según un informe privado elaborado a partir de datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC y procesados por la Universidad Nacional de Rosario.
El relevamiento, correspondiente al segundo trimestre de 2026, refleja un deterioro de las condiciones laborales en comparación con fines de 2023, cuando la informalidad se ubicaba en el 41,4%. El fenómeno coincide con una expansión del cuentapropismo y una reducción de la participación de los trabajadores asalariados.
De acuerdo con el estudio, los asalariados pasaron de representar el 73,7% de los ocupados al 70,5%, mientras que los trabajadores por cuenta propia aumentaron su participación del 22,6% al 25,5%.
El cuentapropismo, entre la precariedad y la falta de derechos
Uno de los datos más preocupantes del informe es que el 65,8% de los trabajadores independientes se desempeña en condiciones de informalidad. Esto implica que una parte importante de quienes trabajan por cuenta propia no cuenta con las garantías y protecciones asociadas al empleo registrado.
Entre los asalariados, en tanto, el 37,9% no tiene aportes jubilatorios. La cifra representa un incremento respecto del 33,6% registrado a fines de 2016.
El estudio también muestra que la informalidad afecta de manera desigual a las distintas actividades económicas. El servicio doméstico encabeza el listado, con una tasa del 77,4%, seguido por la construcción, con el 76,2%.
La gastronomía y los servicios de alojamiento registran una informalidad del 63,9%, mientras que en el comercio alcanza al 54,7%.
En el otro extremo, las actividades profesionales, científicas y técnicas presentan una tasa del 19,2%. En el sector de información y comunicación, el indicador llega al 33,9%.
Las mayores tasas se concentran en el norte del país
El análisis por regiones expone fuertes diferencias territoriales. Las cifras más elevadas de informalidad entre los cuentapropistas se registran en distintas ciudades del norte argentino.
Formosa encabeza el listado, con el 87,9%, seguida por el Gran Tucumán y Tafí Viejo, con el 87,6%; Santiago del Estero y La Banda, con el 87,5%; Gran Resistencia, con el 84%; y Gran San Juan, con el 83%.
En cambio, los niveles más bajos se encuentran en la Ciudad de Buenos Aires, donde la informalidad entre los trabajadores independientes alcanza al 32,8%. Le siguen Mar del Plata y Batán, con el 42,7%; Bahía Blanca y Cerri, con el 43%; y Ushuaia y Río Grande, con el 43,1%.
Las diferencias también se observan en las tasas generales de informalidad. En la Patagonia, los valores regionales oscilan entre el 18% y el 33,5%, mientras que en el Noroeste se ubican entre el 43,9% y el 56,2%. En el Noreste, en tanto, fluctúan entre el 51,9% y el 53,8%.
La brecha entre la Ciudad y el conurbano bonaerense
El informe también identifica una marcada diferencia dentro del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la informalidad total alcanza al 26% de los trabajadores. En el conurbano bonaerense, en cambio, trepa al 47,5%, impulsada principalmente por la precariedad entre los trabajadores independientes, que llega al 70,2%.
Según el análisis, estas diferencias no dependen únicamente de la cantidad de personas que trabajan por cuenta propia, sino también de la estructura productiva, la productividad y el tamaño de las empresas de cada región.
En zonas donde predominan actividades de mayor productividad y grandes compañías, como la industria hidrocarburífera en Neuquén, la informalidad se ubica en el 26,4%.
Por otra parte, la presencia del empleo público contribuye a moderar los indicadores en provincias como La Rioja y Catamarca, donde el trabajo estatal representa más de un tercio de los ocupados. Allí, la informalidad alcanza al 43,9% y al 45,1%, respectivamente.
Los datos reflejan un mercado laboral atravesado por fuertes desigualdades, con una creciente participación del trabajo independiente y elevados niveles de informalidad en amplios sectores de la economía. La falta de registración y de aportes jubilatorios continúa siendo uno de los principales desafíos para garantizar condiciones laborales estables y acceso a derechos sociales.




